12.12.07

Las andanzas de Garcangel Chiantta



Garcangel Chiantta ha cursados sus estudios en la "Escuela Básica de Estudios Inferiores", cuyos egresados se caracterizan por ser ampliamente reconocidos como tales.

Después de varios años de infructuosos intentos, finalmente recibe su tan ansiado título de egresado, aunque las malas lenguas dicen que fue por cansancio de sus profesores.

Lo importante es que el objetivo fue finalmente cumplido. Es así que nuestro héroe decide viajar a la ciudad de Bariloche para comenzar una nueva etapa de su vida. En palabras más sencillas, tiene que conseguir trabajo.

Luego de múltiples tentativas sin éxito, un martes a la tardecita se encuentra circunstancialmente paseando por la costanera a la altura del colegio Angel Gallardo.
En esos momentos observa a un inusual grupo de personas entrando y saliendo del mencionado edificio.

¿Qué es lo que regalan? , pregunta Garcangel en tono de gracia.

Es la kermese semanal de asignación de cargos para la escuela secundaria, le contesta uno de los que está a punto de entrar.

Garcangel no entiende muy bien el significado de la frase pero dado que, por si acaso, siempre tiene en su mano izquierda un portafolio lleno de papeles inútiles (entre los cuales se halla su diploma), se pone en la cola. Lo interesante del caso es que su ocurrencia inicial resulta profética, pues al rato termina saliendo con un documento que lo acredita como flamante profesor de algunas materias en escuelas secundarias públicas de la ciudad.
En el camino de regreso, Garcangel no deja de repetirse a sí mismo:

¡Argentina, país maravilloso, no te mueras nunca!



Como quiera que sea, al día siguiente, a las ocho de la mañana, se presenta en la primer escuela siempre acompañado de su inseparable portafolio, al cual ha agregado ahora el documento conseguido el día anterior. Se dirige a una sala en la que observa un activo movimiento de adultos y saluda con un audible y sonoro:

¡Buenos días, soy Garcangel Chiantta, el nuevo profesor!

¿De qué materia y curso? le pregunta Nélida, una eficiente preceptora.

Sorprendido por la pregunta, busca en sus papeles y le muestra a Nélida, con un natural gesto de suficiencia, el documento obtenido.

¡Es al fondo a la derecha! le contesta Nélida

Garcangel sonríe y mira a Nélida sin comprender claramente si se trata o no de una broma, por lo que Nélida le indica nuevamente:

¡Es el aula del fondo de este corredor a mano derecha!

Garcangel Chiantta se dirige entonces con paso firme y decidido a su primer día de clases, para dar una materia acerca de la cual no sabe ni el nombre.

¡Buenos Días! saluda con voz firme, sabiendo que la primera impresión es muy importante.

Buen día, le responden algunos de los alumnos de la primera fila,

¿Qué materia nos va a dar, profe? le pregunta inquisitivamente otro alumno con gorrito, mientras se despereza.



Claramente es una pregunta indiscreta, si las hay. Mirando nuevamente el documento que extrae de su portafolio, Garcangel responde presuroso:

Matemáticas, esa es mi especialidad

En eso ve un libro sobre el escritorio que supone debe ser para leer. Hojeándolo con alguna dificultad (la lectura de corrido nunca fue la principal virtud de Garcangel), encuentra el tema de matemáticas que ha quedado pendiente de la clase anterior: Límites y Derivadas.

Ni lerdo ni perezoso, agallas no le faltan, utiliza el resto de la clase para hablar de la importancia de los Límites en los adolescentes y de sus posibles o eventuales Derivaciones. Destaca que su función es, naturalmente, desarrollar este tema en las futuras clases, pues precisamente para esto fue especialmente contratado en su doble carácter de consultor y experto.

Por supuesto los alumnos aprobaron la materia a pesar de no haber aprendido ni jota de matemáticas, pero ¡qué importancia tiene!, si cuando sean grandes desean ser profesores de matemáticas, ¡como Garcangel Chiantta!

PD: Cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia.
Tal como he expresado en la nota publicada por el diario El Cordillerano el 28 de mayo del corriente año, resulta de carácter impostergable la jerarquización del cargo de profesor de nivel medio. Entre las medidas pertinentes comentadas en aquella nota, insto nuevamente a los dirigentes responsables a que consideren la derogación del actual sistema de asignación de cargos, reemplazándolo por un serio llamado a concurso de antecedentes y oposición.
Si el arquetipo del chanta argentino es nefasto en cualquier sociedad, la presencia de personajes como Garcangel Chiantta en el rol de formadores de nuestro futuro, es de una gravedad aún mayor. Si no se toma conciencia de la potencial reproducción (de tipo exponencial) que en este sector pueden generar, asistiremos en algún momento a la conformación de una masa crítica de peligrosos emuladores, cuyos efectos sobre todos nosotros no es de difícil pronóstico.


0 comentarios: